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Actualmente ser un amante de Japón, ser hispanohablante y poseer una conexión a internet, es sinónimo de conocer el blog de Héctor García, más conocido en la red como Kirai.

Un Geek en Japón

Héctor es un alicantino (natural de Calpe) que allá por 2004, y mediante la beca Vulcanus, decidió marchar a Japón para trabajar y aprender lo máximo posible en ese impresionante país. Anteriormente pasó una temporada en Suiza, trabajando en el CERN (centro europeo de investigación nuclear), puesto al que accedió también gracias a una beca. Así que creo que queda claro que Héctor es una máquina. De hecho hay una leyenda urbana en la Universidad de Alicante, donde estudió, que dice que acabó la carrera de Informática, que dura cinco años, en cuatro años y medio. Yo me lo creo.

Volviendo al tema que nos atañe, Héctor inició su blog en Febrero de 2004 con una entrada que explicaba las diferencias entre el idioma japonés, el chino y el koreano. Desde entonces y hasta ahora, no ha parado de desengranar, a través de sus propias experiencias y sus pesquisas, los entresijos de un país fascinante que, como bien dice él, sorprende a cada nuevo día.Ahora, casi cuatro años despúes del inicio de su aventura nipona, Norma le ha dado la oportunidad de recopilar en un libro una parte de la mastodóntica cantidad de información publicada hasta el momento en su blog. Dicho libro recibe el mismo nombre que este, Un Geek en Japón, y a lo largo de 143 páginas, nos ofrece una visión relativamente profunda de Japón, recorriendo los aspectos más característicos y otros no tan conocidos de su cultura, gastronomía, historia y forma de vida.

Hector Garc�a (Kirai)

Personalmente veo muy útil el tener comprimida esa información en un formato que permita una consulta rápida en cualquier lugar. Y a pesar de ser esta una época de teléfonos móviles con acceso a internet y ordenadores ultraportátiles, pienso que el libro es ese formato idóneo. Tanto como si no conoces nada de Japón, como si has tenido la suerte de poder visitarlo, Un Geek en Japón te descubrirá aspectos que seguro que han pasado inadvertidos o han sido olvidados. Por ejemplo, yo desconocía por completo el nombre que recibían algunos de los distintos tipos de publicación manga en Japón (que por cierto se llaman Mangazasshi, Tankobon y Bunkobon, entre otros).

Es el problema de intentar comprender un país completamente diferente al nuestro, que la avalancha de información que recibimos de él es tan grande, que no permite asimilarla del todo a la primera. En el caso de Héctor, le ha costado dos años plasmar parte de esa información en un libro.

Por experiencia propia, recomiendo que si uno siente cierto interés por el país nipón, se marque el objetivo de viajar a él al menos una vez en la vida (como si fuera la Meca de los frikis). Os puedo asegurar que por mucho que leais guías de viajes o busquéis información en internet, nada es comparable como el primer impacto al aterrizar en Japón. Hasta que cumpláis ese objetivo, os recomiendo encarecidamente, si no lo hacéis ya, que visitéis el blog de Héctor García y os hagáis con una copia de su libro, es una perfecta guía de viajes y una pequeña ventana con vistas a Japón.

Más info | El Blog de Kirai
Libro | Un Geek en Japón
Foto de Kirai por | Joi
Sorry, Sorry… olvide ponerle la fuente, un lapsus… XP
FUENTE: http://www.zonafandom.com/


Mientras en la “madre patria” teníamos que escuchar hace no mucho tiempo a asociaciones de escritores defendiendo los derechos de autor con argumentos como la copia privada no es un derecho (nota: sí lo es), en otros mercados editoriales más difíciles descubrimos casos de tolerancia sorprendentes, como el de disculpar la piratería de libros por dos factores: el elevado precio del producto y el fomento de la lectura.

Así lo ha explicado Reynaldo Lacámara, el presidente de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH):

Antes en Chile se leía mucho y el precio de los libros era asequible a grandes sectores de la población; hoy comprar un libro es caro y se ha ido perdido la costumbre de leer, que es lo más patético y terrible. No se puede reprimir algo cuyas causas no son el hecho de delinquir, sino que hay una necesidad de lectura que no está siendo cubierta por los mecanismos normales.

Según los libreros chilenos, existe realmente un mercado negro editorial que es muy dañino. Pero se trata del que piratea libros de texto, de los que las familias no pueden adquirir la edición oficial por su elevado precio. El mercado de libros de ficción y divulgación también sufre dificultades, pero su enemigo no es tanto la piratería como los bajos índices de lectura en Chile. Según una encuesta hecha en el año 2000, en el 72% de los hogares no se compran libros nunca o casi nunca, y un 47% de los chilenos ni siquiera está dispuesto a leer.

El mercado negro de productos culturales, informáticos e incluso farmaceúticos conforma una importante economía sumergida en Chile que lo ha llevado a ser incluído en la lista negra de EE.UU. de países que no protegen suficientemente los derechos de autor. Otros dos países latinoamericanos estan en el punto de mira estadounidense, Venezuela y Argentina. Sin embargo, Lacámara insiste en que luchar policialmente contra la piratería no sirve de nada si no se atajan sus causas sociales y clama por una intervención estatal.

Hay gente que quiere tener acceso a la lectura, pero no puede, y de eso se tiene que encargar el Estado, que es el responsable de garantizar mínimamente la educación. (…) Una rebaja del IVA de los libros mostraría una voluntad política clara de las autoridades en el sentido de que el mercado no impera sobre la necesidad de educación.

El ejemplo de los escritores chilenos debería hacer reflexionar a los de este lado, inmersos en reclamar gravámenes como los del canon bibliotecario y culpando tan frecuentemente a internet de todos sus males. Seguro, el canon da algo de dinero más a corto plazo y llamar ladrón, pirata y criminal a quién intercambia textos redondea un poco más las ventas. ¿Pero que qué sirve pretender vivir de la literatura si al mismo tiempo se está matando el hábito lector?

Fuente: Papel en Blanco