Una de las mayores incongruencias en el mundo del fútbol a la hora de sancionar y castigar una jugada, es aquella en la que un jugador de fútbol en la celebración de un gol se quita la camiseta para celebrarlo. La norma que deben aplicar los árbitros es enseñar la tarjeta amarilla al jugador. Sin embargo, ¿es esto coherente? ¿Se debe aplicar el reglamento a rajatabla y al mismo nivel que una entrada dura? Eso en partido oficial, ¿y en un encuentro amistoso de selecciones?

El miércoles y tras meter el gol de penalty con el que Francia se ponía por delante del marcador frente a Inglaterra, Ribery, jugador que había transformado la máxima pena, se dirigió corriendo hacia una cámara y durante la celebración se quitó la camiseta para mostrar un mensaje que llevaba escrito y que decía “Para mi amigo Hicham y Sr. Gilardi”. El colegiado sorprendió a todo el mundo mostrándole la cartulina amarilla, ante la atónita mirada del jugador. No obstante, conviene analizar el mensaje con detenimiento, que explica mi queja.

Resulta que esa camiseta pintada era el emotivo homenaje que Ribery le dedicaba a un amigo suyo recientemente fallecido. Y no sólo eso, en el homenaje también incluía a Thierry Gilardi, que venía a ser el locutor estrellas de la televisión francesa en partido de fútbol, algo parecido a nuestro José Ángel de la Casa, y que había muerto la misma mañana del partido de un ataque al corazón. Esas eran las razones por las que se quitó la camiseta.

Recuerdo que en la liga española, en un partido del Real Madrid, y tras la muerte de Antonio Puerta, Sergio Ramos marcó un gol, y obviamente se lo dedicó a su amigo con un mensaje escrito en su camiseta. El árbitro, Medina Cantalejo, le mostró muy a su pesar la tarjeta amarilla. ¿No entra en este tipo de situaciones la valoración por parte del árbitro de los sentimientos del jugador? ¿No entiende la UEFA o la FIFA que a veces las reglas a aplicar no deben ser tan estrictas? En partido oficial, se puede llegar a comprender, pero lo de Ribery era un partido amistoso en el que el árbitro debería haber mirado para otro lado, diciendo simplemente que no lo había visto.

Me pongo en la siguiente situación: imaginar que Ribery ya hubiera tenido una tarjeta amarilla, ¿cómo hubiera homenajeado a ambas personas si para evitar la expulsión no se hubiera quitado la camiseta y de este modo no hubiéramos visto el mensaje escrito? No es comprensible, y es algo que deben estudiar o comprender los árbitros, por mucha directrices que los organismos competentes establezcan. El fútbol es sentimiento, y en ello forma parte especial la celebración de los goles. Ambas cosas no se pueden encorsetar con una regla absurda.

Fuente: Notas de Futbol

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